¿Por qué me estás olvidando? ¿Por qué te aburres conmigo o me
tratas con desdén? ¿Por qué me traicionas? Cuando no me tenías me buscabas y
algunas veces hasta me rogabas y sufrías por mí. Sentías celos cuando veías a
otros conmigo. Tan pronto me conseguiste, me dedicaste tu interés, tu tiempo y
tus cuidados.
Siempre llegabas bien puntual a nuestras citas y en tu rostro se notaba la
alegría por tenerme y la compartías con otros. Te recuerdo que de mi depende tu
bienestar y el de tu familia, gracias a mi dispones de servicios médicos y
estabilidad. Yo velo cada día por tu seguridad y la de los tuyos. Soy yo quien
te proporciona lo que necesitas. En verdad no entiendo por qué no me cuidas
igual que antes.
Ojo, piensa que en cualquier momento me puedes perder. ¿Acaso no sabes que son
muchos los que me buscan y sufren por mí? ¿Acaso olvidas que hoy me tienes y
mañana tal vez no? ¿Lo captas? ¿Verás que tengo razón? Soy yo, tu trabajo.
Ámame y cuídame.
Cuando una crisis te azota cálmate, asúmela como un valioso aprendizaje y usa todos tus poderes:
1. Poder espiritual. La tremenda fuerza de la fe y de estar en sintonía
constante con Dios.
2. Poder mental. Piensa en lo mejor para poder atraer lo mejor. Elige un
pensamiento positivo persistente.
3. Poder emocional. Cultiva emociones sanas y destierra las venenosas: odio,
culpa, rabia, envidia.
4. Poder de la visualización. Cálmate, cierra los ojos y mírate logrando lo que
deseas.
5. Poder de la relajación. Cada día saca tiempo para soltar tu cuerpo, respirar
profundo y aquietarte una media hora. Esto te llena de paz.
6. Poder de la palabra. Que las palabras externas y las que te dices a ti mismo
sean luminosas y motivantes.
7. Poder de las posturas. Mantén una postura erguida y hacia arriba, porque así
levantas tu mente y tu alma.
Pon esto en práctica y La Ley de Atracción traerá a tu vida lo bueno en
consonancia con tu pensar y tu sentir.
Gonzalo Gallo González
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